No todos los alimentos presentan el mismo nivel de riesgo. De acuerdo con el documento, los productos RTE que favorecen el crecimiento de Listeria monocytogenes son los más impactados por la nueva regulación. Entre ellos se encuentran carnes cocidas rebanadas, patés, embutidos listos para consumir, pescados ahumados en frío, ensaladas de mariscos, quesos blandos y frescos, postres lácteos refrigerados, ensaladas listas para consumir, sándwiches, wraps, sushi, comidas preparadas refrigeradas, sopas, dips y determinadas alternativas vegetales.
Estos alimentos comparten características que facilitan el crecimiento bacteriano, como un pH y actividad de agua elevados, además de ser consumidos sin una cocción final que elimine el microorganismo. Por ello, requieren programas sólidos de seguridad alimentaria, monitoreo ambiental y análisis microbiológico de alimentos.
Para las empresas que exportan alimentos a Europa, identificar los alimentos de alto riesgo microbiológico es solo el primer paso. También resulta indispensable fortalecer el sistema HACCP, implementar estándares como ISO 22000, FSSC 22000 y BRCGS, controlar la cadena de frío y trabajar con un laboratorio acreditado ISO 17025 que realice análisis microbiológicos para exportación.
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