
La seguridad alimentaria enfrenta nuevos desafíos en América Latina. Cambios regulatorios, presión climática y el crecimiento del comercio internacional de alimentos están modificando los perfiles de riesgo en la cadena alimentaria.
El SGS LATAM Food Risk Snapshot 2026, elaborado por especialistas de los laboratorios de SGS en Brasil, Chile, Perú, Colombia y Centroamérica, identifica los principales riesgos emergentes en inocuidad alimentaria que las empresas del sector deben monitorear para garantizar la calidad de sus productos y mantener el acceso a mercados internacionales.
Seguridad alimentaria: un desafío global
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 600 millones de personas enferman cada año por consumir alimentos contaminados, lo que equivale a casi 1 de cada 10 personas en el mundo. Además, cerca de 420.000 muertes anuales están asociadas a enfermedades transmitidas por alimentos.
En América Latina, la incidencia sigue siendo significativa, especialmente en categorías como:
- Productos cárnicos
- Lácteos
- Frutas frescas
- Alimentos mínimamente procesados
Estos riesgos obligan a la industria a fortalecer los sistemas de control, análisis y trazabilidad en toda la cadena de valor alimentaria.
Patógenos críticos siguen siendo uno de los principales riesgos
Los laboratorios de SGS en la región han observado un aumento en la detección de microorganismos patógenos relevantes para la salud pública, entre ellos:
- Salmonella
- Escherichia coli
- Listeria monocytogenes
Este incremento se relaciona con varios factores, incluyendo el crecimiento del consumo de alimentos procesados, la expansión de las cadenas logísticas y el fortalecimiento de los programas de vigilancia sanitaria.
Para mejorar la detección temprana de estos riesgos, los laboratorios están incorporando tecnologías analíticas avanzadas como métodos moleculares PCR, que permiten identificar patógenos de forma más rápida y precisa.
Contaminantes emergentes: PFAS, micotoxinas y residuos veterinarios
Además de los riesgos microbiológicos tradicionales, el informe destaca la creciente importancia de contaminantes emergentes en alimentos.
Entre los principales se encuentran:
- PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas)
- Micotoxinas presentes en granos y alimentos procesados
- Residuos de medicamentos veterinarios en productos de origen animal
La detección de estos contaminantes requiere tecnologías analíticas de alta sensibilidad, como LC-MS/MS para análisis multiresiduos, capaces de identificar compuestos en concentraciones cada vez más bajas.
Este tipo de análisis se vuelve especialmente relevante en el contexto del comercio internacional, donde los estándares regulatorios son cada vez más exigentes.

Exportaciones alimentarias: mayores oportunidades, mayores controles
Las exportaciones de alimentos latinoamericanos continúan creciendo en mercados internacionales. Los principales destinos incluyen:
- Estados Unidos
- Unión Europea
- China
Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de requisitos regulatorios más estrictos, incluyendo:
- Límites máximos de residuos (LMR)
- Controles microbiológicos
- Trazabilidad completa de la cadena de suministro
Según estimaciones del sector, la demanda internacional de alimentos latinoamericanos crece entre 5% y 7% anual, lo que obliga a las empresas a fortalecer sus sistemas de verificación y control de calidad.
De acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC), el comercio mundial de productos agroalimentarios representa actualmente más del 10% del comercio global de mercancías.
El impacto del cambio climático en la calidad de los alimentos
El cambio climático también está influyendo en la seguridad alimentaria.
Fenómenos como sequías, inundaciones y eventos meteorológicos extremos están alterando los sistemas agrícolas y aumentando la probabilidad de contaminación natural en alimentos.
Un informe de ONU y OPS/OMS señala que 74% de los países latinoamericanos están altamente expuestos a eventos climáticos severos, lo que puede afectar tanto la calidad de las materias primas como la estabilidad de las cadenas de suministro.
Trazabilidad digital y análisis avanzado para reducir riesgos
Frente a estos desafíos, la industria alimentaria está adoptando soluciones tecnológicas que permiten mejorar la gestión de riesgos. Entre las tendencias más relevantes se encuentran:
- Digitalización de la trazabilidad
- Monitoreo mediante IoT
- Analítica predictiva de riesgos
- Modernización de laboratorios de análisis de alimentos
Estas herramientas permiten detectar desviaciones de calidad antes de que se conviertan en incidentes críticos.
Como señalan los expertos de SGS LATAM: “Un solo resultado fuera de norma puede cerrar mercados de exportación y generar pérdidas millonarias. Anticiparse a los riesgos es clave para proteger la competitividad del sector alimentario.”

FAQ - Preguntas más frecuentes

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