Se ha hablado mucho sobre las auditorías sociales y el papel fundamental que desempeñan para garantizar la sostenibilidad y la ética empresarial dentro de la cadena de suministro, contribuyendo además al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030.
Estas auditorías pueden realizarse bajo distintos esquemas internacionales reconocidos, los cuales establecen tanto los procedimientos necesarios como las plataformas desde las que programar las visitas y gestionar los informes correspondientes. Entre todos ellos, SMETA es sin duda el que ha experimentado una evolución más notable en los últimos meses, pasando de la versión 6.1 a la 7.0.
Esta nueva versión incorpora mejoras significativas:
- Nuevas secciones destinadas a evaluar el Sistema de Gestión de la compañía para obtener una visión más completa.
- La inclusión de conceptos como el “Living Wage” (salario digno).
- Un refuerzo del enfoque en áreas como el trabajo forzoso.
- Y, por último, nuevos métodos para adaptar la auditoría a circunstancias particulares de determinados sectores.
Es precisamente en este último aspecto donde vamos a profundizar.
La necesidad de una adaptación: cuando la auditoría tradicional no es suficiente
Aunque una auditoría SMETA se caracteriza por su flexibilidad —pudiéndose adaptar al tamaño de la empresa, número de empleados y localizaciones— se identificó una limitación clara: su estructura estaba demasiado orientada a sectores productivos. Esto dejaba atrás a empresas del sector servicios, donde la dispersión de trabajadores dificulta enormemente ejecutar una auditoría representativa.
Uno de los elementos más relevantes de una auditoría SMETA son las entrevistas con empleados. Sin embargo, esto supone un reto cuando los trabajadores:
- Están repartidos en múltiples instalaciones de clientes,
- O trabajan en sectores como transporte por carretera, pasando gran parte del tiempo en ruta,
- O realizan tareas en ubicaciones cambiantes sin un punto fijo visitable.
En estos casos, limitarse a entrevistar a quienes estuvieran presentes durante la visita no garantizaba representar adecuadamente a toda la plantilla. Por ello, Sedex ha desarrollado una versión específica del esquema, especialmente pensada para sectores como limpieza, seguridad, logística o transporte.
Esta evolución responde a factores que caracterizan a los proveedores de servicios, quienes pueden enfrentar riesgos laborales significativos porque:
- Operan en localizaciones variables,
- Pueden trabajar fuera de horarios estándar,
- Existe una menor supervisión directa,
- Y la subcontratación es más frecuente.
¿Qué aporta esta nueva versión para plantillas distribuidas?
1. Alcance ampliado de la auditoría
La auditoría incluye tanto la sede central de la empresa como una instalación donde se está prestando el servicio, permitiendo obtener una visión más realista de las condiciones laborales.
2. Análisis reforzado de la subcontratación
Dado que este tipo de sectores suele depender intensamente de terceros, la auditoría incorpora preguntas adicionales para evaluar de forma más detallada cómo se gestionan los subcontratistas y qué mecanismos existen para garantizar el cumplimiento de los estándares éticos.
3. Metodología específica para trabajadores sin ubicación fija
Se incorpora una metodología que permite auditar de manera eficaz a organizaciones cuyos empleados trabajan en múltiples ubicaciones no visitables, o cuya labor es móvil, como ocurre en transporte o servicios itinerantes. Este enfoque facilita realizar entrevistas representativas y recopilar evidencias sin depender de la presencia física del trabajador en un punto concreto.
La evolución de SMETA hacia un modelo capaz de auditar plantillas distribuidas supone un avance decisivo para sectores donde la movilidad, la variabilidad de ubicaciones o la dependencia de la subcontratación dificultaban una evaluación realista. Esta nueva versión permite obtener una visión más completa, más justa y más alineada con los riesgos reales del sector servicios, facilitando auditorías más robustas y útiles para la mejora continua. En definitiva, un paso necesario para garantizar entornos laborales más seguros y transparentes en empresas cuya operativa exige llegar donde antes la auditoría no podía hacerlo.



