Una norma global para una necesidad estratégica
La innovación se ha convertido en una capacidad esencial para la sostenibilidad y competitividad de cualquier organización. Pero innovar no es solo cuestión de creatividad o intuición: requiere estructura, enfoque y gestión. En ese contexto se ubica la ISO 56001.
Esta norma viene a sustituir a la española UNE 166002:2021, con el objetivo de ofrecer un marco común, reconocible y aplicable globalmente. Su publicación marca un paso importante en la madurez de la gestión de la innovación, permitiendo que las organizaciones estructuren su capacidad innovadora del mismo modo que lo hacen con la calidad, la seguridad o el medio ambiente.
¿Qué cambia respecto a la UNE 166002?
No se trata de una revolución técnica, sino de una evolución. ISO 56001 mantiene los principios y requisitos básicos de UNE 166002, lo que facilita la transición para las organizaciones ya certificadas. Pero al mismo tiempo, amplía su alcance y consolida un lenguaje común a nivel internacional, alineado con la estructura de alto nivel (HLS) que comparten otras normas ISO como 9001, 14001 o 45001.
Entre los cambios más relevantes, destaca la incorporación de conceptos como “entorno de innovación”, “liderazgo innovador” o gestión del conocimiento, así como una visión transversal de la innovación, no limitada a desarrollos tecnológicos y la gestión de los proyectos de investigación, sino que reconoce la importancia de innovar también en modelos de negocio, procesos, servicios y cultura organizativa.
Además, refuerza el enfoque hacia la creación de valor sostenible, entendiendo la innovación como una capacidad estratégica y continua, no como una actividad puntual, incluyendo la innovación como un valor más en las organizaciones que la implementan.
¿Qué implica para quienes ya están certificados?
Las organizaciones certificadas bajo UNE 166002 deberán migrar a ISO 56001 antes del 1 de junio de 2026, fecha en la que la norma española dejará de tener validez. Este proceso será fluido para aquellas que ya tengan un sistema implantado, gracias a la alta compatibilidad entre ambas normas.
El cambio no supone una carga técnica significativa, pero sí es una oportunidad para revisar el enfoque estratégico de la innovación dentro de la organización: ¿está bien integrada con otros sistemas de gestión?, ¿conecta con los objetivos de negocio?, ¿se evalúan sus resultados de forma sistemática?, ¿se encuentra mi organización en un proceso innovador e implementa las innovaciones identificadas en el día a día en su forma de trabajar y en sus procesos operativos?
ISO 56001 permite dar respuesta a estas preguntas desde un enfoque estructurado y alineado con los marcos internacionales más exigentes.
Una herramienta para fortalecer la confianza y la integración
Contar con un sistema de gestión de la innovación certificado bajo ISO 56001 aporta beneficios tangibles. Por un lado, facilita la integración con otros sistemas ya implantados —como los de calidad, medio ambiente o seguridad— gracias a su estructura común. Por otro, potencia la credibilidad internacional ante clientes, inversores y organismos públicos, especialmente en un contexto donde la innovación es un criterio clave en licitaciones y ayudas.
Además, promueve una mayor capacidad de adaptación ante cambios del entorno, fomenta una cultura de mejora continua y enfoque innovador y ofrece una base sólida para justificar inversiones innovadoras ante los diferentes grupos de interés.
Desde SGS, acompañamos tu transición
En SGS, como entidad certificadora, apoyamos a las organizaciones que ya cuentan con un sistema conforme a UNE 166002 y desean dar el paso a ISO 56001. Nuestra experiencia nos permite ofrecer un acompañamiento técnico riguroso y cercano, asegurando que la transición sea una oportunidad real para reforzar el enfoque estratégico de la innovación. Utilizamos está herramienta como un sistema para fomentar, dirigir e implementar las innovaciones en la propia Organización, evaluar los resultados operativos de la misma y el retorno de las inversiones.
El cambio de norma no solo permite mantener la validez de la certificación. También abre la puerta a consolidar la innovación como una competencia transversal, alineada con los retos actuales del mercado y con las expectativas de sostenibilidad, transformación digital y resiliencia.



