A partir del 27 de septiembre de 2026, las empresas deberán prestar especial atención a cómo comunican sus compromisos y objetivos ambientales de futuro.
Afirmaciones como «reduciremos nuestra huella de carbono un 50 % en 2035», «reduciremos un 20 % nuestros residuos para 2030» o compromisos similares deberán estar respaldados por evidencias que permitan demostrar que no se trata únicamente de declaraciones de intenciones.
La Directiva (UE) 2024/825, que refuerza la protección de los consumidores frente a prácticas comerciales desleales y el greenwashing, introduce nuevos requisitos para determinadas afirmaciones ambientales relacionadas con el comportamiento futuro de las empresas.
¿Qué exige la nueva normativa?
Cuando una empresa realice una afirmación sobre su comportamiento ambiental futuro, esta deberá estar respaldada por compromisos y objetivos claros, medibles, disponibles públicamente y verificables, incluidos en un plan de ejecución detallado y realista.
Este plan deberá contemplar, entre otros aspectos:
- Objetivos medibles y acotados en el tiempo.
- Medidas concretas que permitan alcanzar los compromisos establecidos.
- Recursos asignados para su ejecución.
- Un sistema que permita realizar un seguimiento periódico de los avances.
- Verificación periódica por un tercero experto independiente, cuyas conclusiones deberán estar disponibles para los consumidores.
Por tanto, comunicar un objetivo ambiental futuro no consistirá únicamente en establecer una meta. Las organizaciones deberán poder demostrar que cuentan con un plan creíble para alcanzarla y que sus avances pueden ser evaluados de forma independiente.
De la promesa a la evidencia
La nueva regulación refuerza la necesidad de que las comunicaciones ambientales estén respaldadas por información clara, transparente y respaldada por evidencias.
Esto afecta especialmente a las empresas que comunican públicamente compromisos relacionados con la reducción de emisiones, la descarbonización, la reducción de residuos, el uso de recursos o cualquier otro objetivo de mejora ambiental.
La Directiva también introduce otras medidas para combatir el greenwashing, entre ellas restricciones a determinadas afirmaciones ambientales genéricas y a los distintivos de sostenibilidad que no estén respaldados por un sistema de certificación que cumpla los requisitos establecidos o que no hayan sido establecidos por autoridades públicas.
¿Está preparada tu empresa?
Ante la aplicación de estos requisitos, las organizaciones deberían revisar sus actuales comunicaciones ambientales y comprobar que los compromisos de futuro que están comunicando cuentan con:
✓ Objetivos concretos y medibles
✓ Un plan de ejecución realista
✓ Recursos asignados
✓ Evidencias del progreso
✓ Un proceso de verificación independiente
En este contexto, la evaluación independiente de los compromisos ambientales adquiere un papel relevante para aportar credibilidad y transparencia a la información comunicada por las empresas.
SGS: verificación independiente de compromisos ambientales
SGS puede ayudar a las organizaciones a verificar sus compromisos y avances ambientales, aportando una evaluación independiente que contribuya a demostrar la fiabilidad de la información comunicada.
La verificación permite pasar de la declaración de intenciones a una comunicación respaldada por evidencias y resultados verificables, aportando mayor credibilidad y transparencia a los compromisos ambientales de las organizaciones.
¿Tu empresa comunica objetivos ambientales de futuro? Es el momento de revisar si esos compromisos están respaldados por un plan, evidencias y un proceso de verificación adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se aplicará la Directiva (UE) 2024/825?
Las disposiciones nacionales que incorporan la Directiva deberán aplicarse desde el 27 de septiembre de 2026. En España la transposición llega vía la Ley de Consumo Sostenible, todavía en tramitación, pero el calendario europeo no se detiene: el anteproyecto mantiene esa misma fecha para las nuevas prácticas desleales, de modo que las empresas deberían estar adaptándose ya.
¿Qué tipo de afirmaciones ambientales se ven afectadas?
Entre otras, determinadas afirmaciones relacionadas con el comportamiento ambiental futuro de una empresa, como compromisos de reducción de emisiones, residuos u otros objetivos ambientales.
¿Qué debe tener una empresa para comunicar un objetivo ambiental futuro?
Debe contar con compromisos y objetivos claros, medibles, disponibles públicamente y verificables, respaldados por un plan de ejecución detallado y realista, con medidas y recursos asignados.
¿Es necesario verificar estos compromisos?
La Directiva contempla la verificación periódica por un tercero experto independiente y establece requisitos sobre la disponibilidad de las conclusiones de dicha verificación.
¿Qué ocurre si una empresa comunica un compromiso ambiental sin cumplir estos requisitos?
Una afirmación de este tipo puede considerarse una práctica comercial engañosa en el marco de la normativa europea sobre prácticas comerciales desleales.
¿Puede SGS realizar esta verificación?
SGS ofrece servicios de verificación independiente de compromisos y avances ambientales, ayudando a las organizaciones a aportar evidencias y credibilidad a la información que comunican.



