Evaluar cómo se comportan los materiales permite a las empresas avanzar en ecodiseño, responder a nuevas exigencias regulatorias y respaldar con evidencia los atributos ambientales que comunican al mercado.
La transición hacia modelos de economía circular está llevando a las empresas a revisar con mayor profundidad los materiales que utilizan en sus productos y envases. Hoy, definir una estrategia ambiental requiere ir más allá de incorporar conceptos como “reciclable”, “biodegradable” o “compostable”: es necesario comprender qué significa cada atributo, bajo qué condiciones se cumple y cómo puede demostrarse técnicamente.
En Chile, este escenario también está siendo impulsado por la evolución regulatoria. La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) establece metas de recolección y valorización para envases y embalajes e incorpora incentivos al ecodiseño, mientras que la regulación sobre plásticos de un solo uso establece exigencias específicas para determinados productos y materiales.
Este contexto hace cada vez más relevante contar con información técnica sobre la composición y comportamiento de los materiales al final de su vida útil. Más allá del cumplimiento, esta información también puede contribuir a optimizar materiales y procesos, reducir la generación de residuos y gestionar de manera más eficiente el ciclo de vida de los productos.
Reciclable, biodegradable y compostable: atributos diferentes
Uno de los principales desafíos para las empresas es distinguir conceptos que frecuentemente se utilizan como si fueran equivalentes.
Como explica Camilo Cáceres, Subgerente de Proyectos Estratégicos, Investigación y Desarrollo para la unidad de Alimentos de SGS:
La evaluación de reciclabilidad busca determinar si un material puede ser recuperado y reincorporado a nuevos procesos productivos. Por otro lado, la evaluación de biodegradabilidad mide la capacidad de un material para descomponerse por acción de microorganismos bajo condiciones específicas.

La compostabilidad, en tanto, considera requisitos y condiciones particulares de degradación y desintegración dentro de un proceso de compostaje.
Por ello, que un producto sea biodegradable no significa automáticamente que sea reciclable o compostable, ni que uno de estos atributos sea por sí solo ambientalmente superior. Su desempeño dependerá de factores como su composición, diseño, condiciones de uso y la forma en que será gestionado al final de su vida útil.
¿Cómo saber entonces qué material elegir o qué aspecto de un producto modificar? La respuesta comienza con información.
“En SGS podemos evaluar una amplia variedad de materiales y productos, incluyendo envases flexibles y rígidos, plásticos convencionales y biodegradables, papeles y cartones, materiales compostables, textiles, recubrimientos, etiquetas y productos terminados. También es posible analizar materias primas y formulaciones que todavía se encuentran en etapas de desarrollo”, explica Cáceres.
Estas evaluaciones permiten generar información sobre el comportamiento de los materiales y utilizar los resultados como respaldo para el desarrollo de productos, la revisión de formulaciones, el cumplimiento de requisitos y la toma de decisiones asociadas a economía circular.
Datos para orientar el ecodiseño
Para Verónica Bilbao, Gerente de Proyectos de Sostenibilidad de SGS, disponer de evidencia es fundamental para avanzar en estos procesos. “Si no tenemos datos, no podemos mejorar”.
La evidencia técnica permite comparar alternativas antes de implementar cambios en materiales o procesos. De esta manera, las evaluaciones no funcionan solamente como una validación final: también pueden transformarse en una herramienta para orientar decisiones de ecodiseño desde etapas tempranas de desarrollo.

Los resultados pueden ayudar a identificar oportunidades de mejora, revisar composiciones, comparar materiales y evaluar el efecto que determinados cambios podrían tener sobre el comportamiento del producto.
De esta manera, el análisis técnico puede integrarse al proceso de innovación y desarrollo, entregando información objetiva para tomar decisiones con mayor certeza.
Evidencia para respaldar las declaraciones ambientales
El crecimiento de la economía circular también ha aumentado la presencia de afirmaciones como “reciclable”, “biodegradable”, “compostable” o “fabricado con material reciclado” en envases, productos y comunicaciones dirigidas al mercado.
Sin embargo, comunicar un atributo ambiental implica también contar con evidencia que permita respaldarlo.“La información entregada al mercado debe sustentarse técnicamente, especialmente considerando que estas declaraciones pueden influir en las decisiones de consumidores y clientes. En este ámbito, referencias como ISO 14021 establecen principios y criterios asociados a las autodeclaraciones ambientales y a la información utilizada para respaldarlas”, complementa Bilbao.
Contar con información verificable permite reducir el riesgo de utilizar afirmaciones que no reflejen adecuadamente las características o el comportamiento real de un producto y entregar mayor claridad a clientes, distribuidores y consumidores.
Metodologías reconocidas para evaluar el comportamiento de los materiales
Dependiendo del material, las condiciones de disposición final y el objetivo del estudio, SGS aplica metodologías reconocidas internacionalmente para evaluar atributos específicos.
Entre ellas se encuentran normas como ISO 14855, ASTM D5338, ASTM D5511, ASTM D6400, EN 13432 e ISO 17088, utilizadas para evaluar distintos aspectos asociados a biodegradabilidad, desintegración y compostabilidad bajo condiciones definidas.
En el caso de la reciclabilidad, la evaluación debe considerar metodologías y criterios específicos según el tipo de material, su composición y el proceso de reciclaje al que estará destinado.
Esta distinción es relevante: no existe una única evaluación aplicable a todos los atributos ambientales ni a todos los materiales. Definir correctamente qué se quiere demostrar y bajo qué condiciones permite seleccionar el enfoque técnico adecuado para cada producto.
En un escenario donde las exigencias regulatorias, los compromisos de sostenibilidad y las expectativas del mercado continúan evolucionando, contar con evidencia técnica permite reducir incertidumbre y tomar decisiones mejor fundamentadas sobre materiales, ecodiseño e innovación.
En SGS apoyamos a las empresas mediante evaluaciones, metodologías reconocidas y conocimiento técnico para comprender mejor el comportamiento de sus materiales, respaldar sus decisiones y comunicar sus atributos ambientales con mayor confianza.
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